¿Sabías esto? Los secretos detrás del pozole que comes cada septiembre
TOLUCA, Edomex., 21 de enero de 2026.- Durante décadas marcadas por crisis económicas, devaluaciones recurrentes, conflictos lejanos y constantes episodios de desabasto, miles de familias desarrollaron una práctica que hoy podría parecer exagerada, pero que entonces era una necesidad: comprar productos sin requerirlos de inmediato, solo “por si acaso”.
Prevención ante un desabasto
No se trataba de consumo impulsivo ni de acumulación sin sentido. Era prevención. En alacenas, roperos y rincones de las casas se guardaban jabones, azúcar, velas, telas, clavos, medicamentos básicos o latas de comida. Artículos cotidianos que, en cualquier momento, podrían desaparecer de los estantes, duplicar su precio o tardar semanas en volver a llegar.
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