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CIUDAD DE MÉXICO, 3 de noviembre de 2026.— México podría cerrar 2026 con importaciones de maíz por 25.7 millones de toneladas, casi cinco por ciento más que el año anterior, ante una menor producción nacional y dificultades de los agricultores para acceder a agua y financiamiento.
Las estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) sitúan la cosecha nacional en 22.7 millones de toneladas, frente a una demanda interna de aproximadamente 49 millones.
La dependencia del exterior se concentra en el maíz amarillo, utilizado principalmente para alimentar ganado y abastecer procesos industriales. La producción mexicana de esta variedad cubre apenas 9.5 por ciento de las necesidades nacionales, mientras Estados Unidos suministra alrededor de 99.8 por ciento del volumen importado.
El panorama es distinto para el maíz blanco, destinado principalmente a tortillas y otros alimentos. Según el organismo, su producción sería ligeramente superior al consumo estimado, aunque persisten dificultades de distribución y comercialización.
La reducción de las cosechas se relaciona con la sequía, el encarecimiento de insumos y la falta de crédito y seguros agrícolas. A ello se suman los bajos precios del grano, que presionan la rentabilidad de los productores.
En Sinaloa, la producción se ubicó en 3.1 millones de toneladas, por debajo de los cuatro millones previstos. También se reportaron retrocesos en Jalisco, Michoacán y Chiapas.
Entre enero y septiembre, las compras de maíz al extranjero aumentaron 5.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, un incremento equivalente a más de un millón de toneladas.
Para el próximo ciclo otoño-invierno se proyecta una recuperación de 944 mil toneladas, insuficiente para compensar la caída anual prevista de 3.1 por ciento.
El GCMA señaló que fortalecer la producción requiere créditos oportunos, cobertura de riesgos, tecnología y condiciones de comercialización conocidas antes de sembrar.




