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CHIHUAHUA, Chih., 8 de octubre de 2026.– La producción de frijol en Chihuahua enfrenta una severa caída durante el presente ciclo agrícola, con una reducción estimada del 63 por ciento debido a la falta de lluvias, situación que podría provocar pérdidas económicas cercanas a los 350 millones de pesos y afectar a miles de familias campesinas.
Jesús Emiliano García, dirigente estatal de la Unión Campesina Democrática (UCD), informó que la cosecha podría disminuir de las 80 mil toneladas obtenidas durante 2025 a menos de 30 mil toneladas en 2026.
La reducción representaría alrededor de 50 mil toneladas menos de frijol, principalmente en las regiones agrícolas de temporal del noroeste del estado, donde las condiciones de sequía han limitado el desarrollo de los cultivos.
El dirigente explicó que cerca de dos mil productores afiliados a la organización dependen directamente de esta actividad agrícola, por lo que la disminución de los rendimientos representa una amenaza para sus ingresos y la continuidad de sus unidades productivas.
Lluvias insuficientes afectaron los cultivos
García detalló que durante junio y julio se registraron precipitaciones en algunas zonas productoras, particularmente en los municipios de Guerrero, Cusihuiriachi, Cuauhtémoc, Riva Palacio, Bachíniva, Namiquipa y Gómez Farías.
Sin embargo, las lluvias fueron aisladas y no tuvieron la distribución necesaria para garantizar el crecimiento adecuado de las plantas.
A diferencia de 2025, cuando las precipitaciones fueron más constantes, durante el presente año la falta de humedad afectó el desarrollo de los cultivos y redujo significativamente las expectativas de cosecha.
La situación resulta especialmente complicada para los agricultores de temporal, quienes dependen de las precipitaciones para mantener sus siembras.
Producción no alcanzaría para cubrir demanda estatal
El dirigente campesino advirtió que Chihuahua consume anualmente alrededor de 30 mil toneladas de frijol, por lo que, de confirmarse las estimaciones, la producción local podría resultar insuficiente para satisfacer la demanda estatal.
Esta circunstancia obligaría a recurrir a cosechas provenientes de otras regiones del país para complementar el abastecimiento.
Asimismo, señaló que la menor disponibilidad del grano podría generar presiones sobre los precios de comercialización conforme avance la temporada.
La reducción de la oferta también tendría consecuencias para comerciantes, distribuidores y consumidores, debido a que el frijol constituye uno de los productos básicos de la alimentación mexicana.
Pérdidas millonarias para el campo
De acuerdo con los cálculos de la organización campesina, las 80 mil toneladas producidas durante 2025 representaron un valor aproximado de 2 mil 160 millones de pesos, considerando el precio de referencia de 27 mil pesos por tonelada establecido por el Gobierno federal.
Para 2026, una cosecha estimada en 30 mil toneladas equivaldría a unos 810 millones de pesos bajo el mismo precio de referencia.
Estas cifras muestran la magnitud de la contracción productiva que enfrentaría el sector, aunque los ingresos efectivos dependerán de los volúmenes finalmente cosechados y los precios de comercialización.
La problemática también pone de manifiesto la vulnerabilidad de la agricultura de temporal ante las condiciones climáticas y la necesidad de fortalecer los mecanismos de apoyo al campo.
Productores requieren respaldo ante crisis agrícola
La disminución de la cosecha representa un desafío para las autoridades responsables del desarrollo rural, particularmente en materia de aseguramiento agrícola, financiamiento, asistencia técnica y estrategias para enfrentar la sequía.
Los productores consideran fundamental impulsar programas que permitan reducir las pérdidas y garantizar la permanencia de las familias dedicadas al cultivo de frijol.
La caída de 63 por ciento en la producción de frijol constituye una señal de alerta para el campo chihuahuense, no solamente por sus efectos económicos, sino por sus posibles repercusiones en el abastecimiento de alimentos y los ingresos de las comunidades rurales.
De confirmarse las proyecciones, Chihuahua enfrentará uno de los ciclos más difíciles para sus productores de frijol, en un escenario que exigirá coordinación institucional y medidas para fortalecer la seguridad alimentaria.




