Abre Poder Judicial preregistro para certificación en mecanismos alternativos
CHIHUAHUA, Chih. 20 de septiembre de 2026.-
Por Dr. Omar Bazán Flores
Director General Estatal de CONALEP Chihuahua
La discusión sobre restringir el uso del teléfono celular durante la jornada escolar plantea una pregunta de fondo: ¿debemos alejar la tecnología de las aulas o aprender a utilizarla con responsabilidad y sentido educativo?
El problema no es la tecnología. El problema aparece cuando una herramienta diseñada para comunicar, investigar y crear termina convirtiéndose en una fuente permanente de distracción. Las redes sociales, las notificaciones y el entretenimiento sin control pueden disminuir la concentración, interrumpir las clases y afectar la convivencia entre estudiantes.
Por eso es válido establecer reglas claras para el uso del celular. Regularlo no significa rechazar la innovación, sino recuperar el propósito fundamental de la escuela: aprender, convivir, desarrollar habilidades y prepararse para la vida.
La experiencia internacional muestra que esta preocupación no es aislada. Más de cien sistemas educativos ya cuentan con restricciones nacionales para el uso de teléfonos en las escuelas. Al mismo tiempo, organismos como UNICEF advierten que las medidas deben ser proporcionales y reconocer que los dispositivos también pueden favorecer el aprendizaje, la accesibilidad y la inclusión cuando existe acompañamiento docente. UNICEF
Desde la Visión CONALEP Chihuahua 2030 sostenemos una posición clara: el celular personal no debe competir con el maestro ni distraer al estudiante, pero la tecnología educativa debe estar cada vez más presente en las aulas, talleres y laboratorios.
No se trata de tener más pantallas por tenerlas. Se trata de construir un ecosistema tecnológico orientado al fortalecimiento académico y técnico de nuestros jóvenes.
Esta visión articula las aulas virtuales, las pizarras electrónicas, la biblioteca digital, los simuladores, la robótica, la inteligencia artificial y la conectividad. Cada elemento debe responder a una planeación pedagógica, estar bajo la orientación del docente y relacionarse directamente con los contenidos de aprendizaje.
La tecnología debe servir para que los estudiantes investiguen, experimenten, programen, diseñen prototipos, analicen información y resuelvan problemas reales. También debe permitirles practicar procesos industriales mediante simuladores, conocer nuevas herramientas de automatización y prepararse para los empleos que está generando la transformación digital.
Este modelo debe llegar de manera transversal a las 26 carreras técnicas de CONALEP Chihuahua. La inteligencia artificial, la robótica y el análisis de datos no pueden quedarse únicamente en las especialidades informáticas. También pueden fortalecer la enfermería, la administración, la industria automotriz, la minería, el procesamiento de alimentos, el turismo, la electromecánica, la optometría y las demás áreas de formación profesional técnica.
Nuestra visión también contempla el Centro de Inteligencia Artificial, como un espacio para impulsar certificaciones, microcredenciales y nuevas capacidades digitales; el Centro de Idiomas, porque el dominio de una segunda lengua amplía las oportunidades académicas y laborales; y el Centro de Desarrollo Humano, encargado de acompañar la salud emocional, la inclusión y el bienestar integral de nuestra comunidad educativa.
Estos proyectos no funcionan de manera aislada. Deben estar conectados para formar un modelo educativo integral: tecnología con propósito, preparación técnica con sentido humano y conectividad al servicio del conocimiento.
La biblioteca virtual acerca libros, contenidos científicos y materiales técnicos a todos los planteles. Las pizarras electrónicas permiten desarrollar clases más dinámicas. Las aulas digitales facilitan la enseñanza híbrida. Los simuladores fortalecen la práctica antes de llegar a los entornos laborales. La robótica vincula la programación con la solución de problemas, mientras que la inteligencia artificial puede apoyar el diagnóstico académico, la personalización del aprendizaje y la generación de contenidos.
Pero ninguna plataforma sustituye al maestro. Ningún algoritmo reemplaza el pensamiento crítico. Ninguna pantalla puede ocupar el lugar de la convivencia, la empatía y la responsabilidad humana.
La tecnología debe ampliar nuestras capacidades, no sustituir nuestro razonamiento.
Por ello, frente al debate sobre los celulares en las escuelas, debemos distinguir entre el consumo digital sin control y el uso pedagógico de la tecnología. Una cosa es la distracción permanente provocada por las redes sociales; otra, muy diferente, es utilizar herramientas digitales institucionales para investigar, aprender, practicar y crear.
La respuesta no puede ser cerrar la puerta al futuro. La respuesta debe ser educar para utilizarlo correctamente.
La educación media superior técnica tiene la responsabilidad de preparar a los jóvenes para una industria cada vez más automatizada, conectada y basada en datos. Necesitamos estudiantes que sepan manejar máquinas y programas, pero también que tengan disciplina, creatividad, capacidad de análisis y sentido ético.
Esa es la Visión CONALEP Chihuahua 2030: ordenar el uso del celular cuando sea necesario y, al mismo tiempo, fortalecer una infraestructura tecnológica que esté al alcance de estudiantes y docentes.
Queremos aulas con atención, talleres con innovación, bibliotecas sin fronteras, maestros acompañados por nuevas herramientas y jóvenes capaces de utilizar la inteligencia artificial y la robótica para transformar su entorno.
No debemos elegir entre educación y tecnología. Debemos lograr que la tecnología fortalezca la educación.




