🌧️ De acuerdo con información de @conagua_clima, para hoy, se pronostican lluvias:
CHIHUAHUA, Chih., 26 de octubre de 2026.– La disponibilidad de agua para el ciclo agrícola 2027 continúa siendo una de las principales preocupaciones del sector agropecuario de Chihuahua, debido a que las precipitaciones registradas durante los últimos meses no han sido suficientes para garantizar la recuperación de los embalses que abastecen a los distritos de riego.
A pesar de que septiembre y octubre presentaron condiciones de humedad más favorables para diversas regiones del estado, los productores enfrentan un panorama de incertidumbre sobre las superficies que podrán sembrarse y los volúmenes de agua que tendrán disponibles.
El secretario de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, Mauro Parada Muñoz, explicó que las lluvias recientes permitieron mejorar temporalmente las condiciones del suelo y de los agostaderos, pero reconoció que persisten dificultades derivadas de la sequía acumulada durante los últimos años.
Señaló que las decisiones relacionadas con el próximo ciclo productivo dependerán de las evaluaciones que realicen las autoridades hidráulicas, particularmente respecto a los niveles de almacenamiento de las presas y las necesidades de los agricultores.
Uno de los puntos centrales será la revisión de los volúmenes disponibles mediante el Comité Hidráulico, instancia en la que se analizan las condiciones para determinar la distribución del recurso entre los usuarios de los distritos de riego.
Ojinaga avanza hacia una mayor eficiencia en el uso del agua
Ante este escenario, la tecnificación agrícola cobra especial relevancia en municipios como Ojinaga, donde se impulsa un proyecto para modernizar la infraestructura de riego y disminuir las pérdidas durante la conducción del agua.
El Distrito de Riego 090, ubicado en esa región fronteriza, comprende aproximadamente 10 mil hectáreas y depende principalmente de los recursos almacenados en la presa Luis L. León, conocida como El Granero.
Sin embargo, la disponibilidad limitada del embalse ha generado complicaciones para los productores, quienes requieren mecanismos más eficientes para aprovechar cada volumen de agua destinado a sus parcelas.
El proyecto de tecnificación contempla trabajos de conservación y modernización de canales, rehabilitación de infraestructura hidráulica y mejoras en los sistemas de distribución.
Estas acciones buscan reducir el desperdicio, incrementar la eficiencia productiva y fortalecer la capacidad de respuesta del sector agrícola frente a periodos prolongados de sequía.
Productores esperan definiciones para planear sus siembras
La incertidumbre hídrica también representa un desafío económico para las familias que dependen de la agricultura, pues la disponibilidad del recurso determina las inversiones en semillas, fertilizantes, contratación de trabajadores y preparación de tierras.
Las autoridades estatales mantienen coordinación con productores, organismos de riego y dependencias federales para evaluar las alternativas que permitan reducir las afectaciones.
Parada Muñoz indicó que el comportamiento de las precipitaciones será determinante para establecer las perspectivas productivas del siguiente año, aunque advirtió que la recuperación de los almacenamientos requiere condiciones favorables sostenidas.
El reto para Chihuahua no se limita a disponer de agua durante el próximo ciclo agrícola, sino a mejorar de manera permanente su administración y aprovechamiento.
La combinación de sequía recurrente, infraestructura hidráulica que requiere modernización y mayores necesidades productivas coloca al campo chihuahuense ante la urgencia de fortalecer sus estrategias de adaptación.
De esta manera, el ciclo agrícola 2027 dependerá tanto de la evolución de las condiciones climáticas como de las decisiones técnicas sobre la distribución del agua, en un estado donde la actividad agropecuaria constituye una fuente fundamental de empleo y desarrollo económico.




