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CIUDAD JUÁREZ, Chih, 23 de octubre de 2026. — El gobierno del presidente Donald Trump informó que ha deportado a aproximadamente 660 mil personas durante su actual administración, una cifra que refleja el endurecimiento de su política migratoria, pero que todavía se encuentra por debajo de la meta de un millón de expulsiones anuales anunciada por el mandatario.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) dio a conocer los resultados de su estrategia de control migratorio, que incluye mayores operativos de detención, vigilancia fronteriza y procedimientos para acelerar la salida de extranjeros sin autorización para permanecer en territorio estadounidense.
Las autoridades federales han destinado importantes recursos económicos para ampliar estas operaciones, incluyendo una asignación de 620 mil millones de dólares durante el primer año del segundo mandato de Trump, de acuerdo con las cifras presentadas por la administración.
Sin embargo, pese al incremento de recursos y personal, los resultados se mantienen por debajo de las expectativas anunciadas por la Casa Blanca.
Deportaciones por debajo de registros históricos
Los datos difundidos muestran que las expulsiones registradas durante este periodo todavía no alcanzan algunos niveles observados en administraciones anteriores.
Como referencia, durante el año 2000, bajo la presidencia de Bill Clinton, se registraron aproximadamente 1.86 millones de rechazos y devoluciones migratorias, aunque las diferencias en los criterios estadísticos dificultan una comparación directa con las deportaciones actuales.
Especialistas señalan que el número de expulsiones depende no solamente de la capacidad operativa de las autoridades, sino también de los procedimientos judiciales, los acuerdos internacionales y la disposición de otros países para recibir a sus ciudadanos.
Además, las organizaciones defensoras de migrantes han cuestionado las condiciones de detención y el respeto al debido proceso en algunos operativos.
Impacto en Ciudad Juárez y Chihuahua
El incremento de las deportaciones tiene especial importancia para Ciudad Juárez, uno de los principales puntos fronterizos entre México y Estados Unidos.
La ciudad enfrenta la posibilidad de recibir mayores flujos de personas repatriadas, lo que representa desafíos para los servicios de atención humanitaria, alojamiento temporal, alimentación, transporte y reintegración social.
Las medidas también pueden afectar a familias con integrantes que viven en ambos lados de la frontera, así como a trabajadores mexicanos que han desarrollado parte de su vida laboral en territorio estadounidense.
En el caso de Chihuahua, las autoridades estatales y municipales enfrentan el reto de mantener mecanismos de coordinación para atender a las personas deportadas y facilitar su traslado a sus lugares de origen.
Continúa endurecimiento migratorio
La administración Trump sostiene que sus acciones buscan fortalecer la seguridad nacional, combatir la migración irregular y aumentar el control sobre las fronteras.
No obstante, el cumplimiento de sus objetivos dependerá de la capacidad institucional para sostener el ritmo de expulsiones y resolver los obstáculos administrativos y legales que enfrenta el sistema migratorio.
Aunque las deportaciones han aumentado, la cifra de 660 mil personas todavía está lejos del millón anual prometido por Trump, mientras las ciudades fronterizas mexicanas permanecen atentas a las consecuencias económicas, sociales y humanitarias de esta política.




