Inauguran La Cueva del Oso en Ciudad Juárez
CIUDAD JUÁREZ Chih., 22 de octubre de 2026. — El secuestro de migrantes continúa siendo una problemática de seguridad en Ciudad Juárez, donde grupos criminales llegan a exigir hasta 15 mil dólares a familiares de las víctimas para dejarlas en libertad, de acuerdo con información de organismos de atención a personas en situación de movilidad.
Aunque el flujo migratorio hacia Estados Unidos ha disminuido considerablemente, las organizaciones delictivas mantienen actividades relacionadas con la privación ilegal de la libertad, extorsión y amenazas contra extranjeros que permanecen en territorio fronterizo.
El director general del Consejo Estatal de Población (Coespo), Enrique Serrano Escobar, advirtió que las redes criminales continúan aprovechándose de la vulnerabilidad de quienes buscan ingresar a Estados Unidos o permanecen temporalmente en Ciudad Juárez.
Según estimaciones de organismos especializados, alrededor de 14 mil migrantes se encuentran dispersos en distintos puntos de la ciudad, alojados en viviendas particulares, departamentos, hoteles y otros espacios, mientras buscan alternativas para regularizar su situación migratoria.
La Secretaría de Seguridad Pública del Estado ha informado sobre operativos realizados para localizar y rescatar a personas extranjeras retenidas contra su voluntad, así como acciones de coordinación con autoridades migratorias y de seguridad.
Sin embargo, el fenómeno persiste debido a que los grupos criminales identifican a las familias de los migrantes como posibles fuentes de recursos económicos, utilizando amenazas y exigencias de rescate.
Secuestro y extorsión, un desafío para la seguridad fronteriza
La problemática representa un desafío para las autoridades de los tres órdenes de gobierno, particularmente por la participación de organizaciones delictivas que operan mediante redes de alojamiento clandestino, traslado irregular de personas y cobro de rescates.
Especialistas en movilidad humana advierten que la disminución de los cruces fronterizos no necesariamente significa la desaparición de los delitos contra migrantes, ya que muchas personas permanecen en condiciones de vulnerabilidad, sin recursos suficientes y con dificultades para acceder a mecanismos de protección.
El escenario también plantea la necesidad de fortalecer la vigilancia en inmuebles utilizados para retener ilegalmente a personas, ampliar los canales de denuncia y garantizar atención humanitaria a las víctimas.
Ciudad Juárez enfrenta así un doble desafío: atender a la población migrante que permanece en la frontera y combatir las estructuras criminales que han convertido su vulnerabilidad en un negocio de secuestro y extorsión.




