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CHIHUAHUA, Chih., 7 de junio de 2026.- Morena enfrenta uno de sus mayores desafíos políticos: intentar arrebatar al PRI el control de una entidad que ha permanecido bajo gobiernos priistas durante casi un siglo. La jornada electoral de este 7 de junio es considerada una prueba clave para medir la fuerza territorial de la Cuarta Transformación en uno de los últimos bastiones del tricolor.
De acuerdo con un análisis publicado por Proceso, la contienda se desarrolla en un contexto complicado para Morena, marcado por la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, a la Secretaría de Organización del partido, así como por los señalamientos y controversias nacionales que han golpeado la imagen del movimiento en las últimas semanas.
La salida de López Beltrán ocurrió apenas semanas antes de la elección. El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador dejó la dirigencia partidista para buscar una candidatura a diputado federal por Tabasco rumbo a 2027, en medio de versiones que atribuyen su decisión al desgaste político y a la posibilidad de una derrota electoral en Coahuila.
El estado representa una excepción dentro del mapa político nacional. Mientras Morena gobierna la Presidencia de la República y la mayoría de las entidades federativas, Coahuila continúa siendo uno de los principales reductos del PRI, partido que conserva una sólida estructura territorial y el control del gobierno estatal encabezado por Manolo Jiménez Salinas, gobernador de Coahuila.
La elección renovará las 25 curules del Congreso local, de las cuales 16 se disputan por mayoría relativa y nueve por representación proporcional. Más allá de los números, el proceso es visto como una batalla simbólica entre la permanencia del modelo priista en la entidad y la expansión de Morena en el norte del país.
El reportaje también señala que el PRI llega a la contienda respaldado por una estructura política construida durante décadas, mientras que Morena enfrenta dificultades para consolidar liderazgos propios en la entidad y continúa dependiendo de figuras provenientes de otros partidos políticos.
Además, la campaña se ha desarrollado bajo el impacto de acusaciones y debates nacionales relacionados con presuntos vínculos entre actores políticos y el crimen organizado, temas que han sido aprovechados por la oposición para cuestionar al partido guinda en plena antesala electoral.
Los resultados de la jornada serán observados de cerca por las dirigencias nacionales, ya que podrían anticipar escenarios rumbo a las elecciones intermedias de 2027 y definir si Morena logra finalmente abrirse paso en uno de los territorios históricamente más resistentes al avance de la izquierda mexicana.