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CIUDAD DE MÉXICO, 15 de octubre de 2026.— La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respaldó los lineamientos del Gobierno federal que restringen la venta de alimentos ultraprocesados y productos conocidos como comida chatarra dentro de instituciones educativas, incluidas preparatorias y universidades.
La resolución representa un respaldo judicial a las políticas de alimentación saludable impulsadas por las autoridades federales, con el propósito de combatir el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades relacionadas con una alimentación inadecuada entre la población estudiantil.
De acuerdo con la información difundida por Latinus, el pleno de la Suprema Corte resolvió tres amparos en revisión, bajo la ponencia de la ministra María Estela Ríos, promovidos por empresas que cuestionaron las restricciones a la comercialización de determinados productos alimenticios en los planteles escolares.
Con esta determinación, el máximo tribunal respaldó la validez de los lineamientos impugnados y reconoció la importancia de las medidas orientadas a proteger la salud de los estudiantes.
Restricciones también alcanzan a preparatorias y universidades
Uno de los aspectos relevantes de la resolución es su alcance en instituciones de educación media superior y superior, donde tradicionalmente existe una amplia oferta de refrescos, frituras, dulces y alimentos industrializados.
Las disposiciones buscan transformar los entornos escolares mediante la promoción de opciones alimenticias más saludables y la reducción de productos con altos contenidos de azúcares, sodio y grasas.
La aplicación de estas medidas representa un cambio para cafeterías, cooperativas escolares, concesionarios y establecimientos que operan dentro de las instituciones educativas.
Impacto en Chihuahua
En Chihuahua, la resolución tiene especial relevancia para los planteles de bachillerato, universidades e instituciones de educación superior que deberán observar los lineamientos federales aplicables.
La medida también plantea la necesidad de fortalecer la educación nutricional, garantizar el acceso al agua potable y promover alternativas de alimentación saludable a precios accesibles.
Para las instituciones educativas, el cumplimiento de las disposiciones implica revisar los productos que se comercializan dentro de sus instalaciones y reforzar las acciones preventivas relacionadas con la salud de sus comunidades estudiantiles.
Salud pública por encima de intereses comerciales
La decisión judicial coloca nuevamente en el debate nacional la responsabilidad del Estado en la protección de la salud y los límites que pueden establecerse a la comercialización de determinados productos dentro de espacios educativos.
Especialistas en salud pública han advertido durante años sobre los riesgos del consumo excesivo de bebidas azucaradas y alimentos con bajo valor nutricional, particularmente por su relación con la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
La resolución de la Suprema Corte fortalece el marco jurídico de las políticas de alimentación saludable en México, aunque su efectividad dependerá de la aplicación de los lineamientos, la vigilancia de las autoridades y la participación de las comunidades educativas.




