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CIUDAD DE MEXICO, 7 de octubre de 2026.- Uno de cada cuatro cigarros que se comercializan en México sería ilegal, de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de la Industria Tabacalera (Conainta), que calcula que el mercado negro ya representa alrededor del 26 por ciento del consumo nacional.
El organismo advierte que este fenómeno podría provocar una pérdida fiscal cercana a los 23 mil millones de pesos durante 2026, además de ampliar la brecha de precios entre los productos legales y los de contrabando.
Gastón Zambrano Margain, presidente de Conainta, señaló que el comercio ilegal de cigarros creció de manera importante en el último año. Según sus datos, en 2025 representaba alrededor del 21 por ciento del mercado y actualmente ya alcanza 26 por ciento.
La industria estima que ese volumen equivale a por lo menos 9 mil 200 millones de cigarrillos comercializados fuera del mercado formal.
Entre los productos detectados se encuentran marcas provenientes de países como Camboya, India y Corea, además de cigarros fabricados en México que se venden a precios muy por debajo de los legales.
Mientras una cajetilla formal puede costar entre 100 y 105 pesos, algunas presentaciones ilegales se ofrecen por alrededor de 20 pesos, lo que genera una fuerte diferencia de precio para el consumidor.
Conainta considera que parte de los fumadores no ha dejado el consumo, sino que ha migrado hacia productos de menor costo, lo que ha fortalecido el mercado negro.
Durante 2026, las autoridades habrían decomisado cerca de 600 millones de cigarrillos ilegales, una cifra que, según representantes del sector, todavía representa menos del 10 por ciento del volumen que circula fuera del mercado formal.
La industria tabacalera también ha planteado que nuevos incrementos fiscales podrían ampliar todavía más la diferencia de precios entre los cigarros legales y los ilegales, lo que, a su juicio, podría favorecer el contrabando.
Ante este escenario, representantes del sector han solicitado reforzar los operativos contra la piratería, el contrabando y la distribución de cigarros ilegales, así como destruir los productos decomisados para evitar que regresen al mercado.




