Conoce la iniciativa ciudadana “Ley Canela”
Después del complejo proceso electoral presidencial de 1988, el poder público entonces gobernante se vio forzado, a principios de los noventa, a una reforma política constitucional en la que, entre otros aspectos, se determinó la creación de un padrón electoral constituido por personas mayores de 18 años que se incorporaron a través de una solicitud individual para poder obtener posteriormente su credencial para votar; una vez que la ciudadanía recogiera en los módulos de atención ciudadana dicho instrumento quedaban registrados en el listado nominal respectivo.
Por lo mismo, ambos instrumentos registrales representan la columna vertebral de las elecciones federales y locales del país, pues su construcción a través de procesos transparentes y permanentes de actualización permiten a la ciudadanía ejercer su derecho al voto de manera confiable, certera, universal, libre y auténtica. En el mismo sentido, su edificación está acompañada de la permanente supervisión y vigilancia de los partidos políticos, principales actores de las contiendas políticas, lo que ha permitido una credibilidad importante y el reconocimiento tanto nacional como internacional.
Tanto el otrora Instituto Federal Electoral (IFE) creado con la reforma de 1990, como el Instituto Nacional Electoral(INE) que nació con la reforma electoral de 2014, han logrado que la credencial para votar que emana de estos dos instrumentos registrales se haya posicionado hoy prácticamente como una cédula de identidad nacional para la realización de múltiples trámites y no solo para el ejercicio del derecho al voto.
Por ello, resulta fundamental conocer los diversos procesos que la legislación electoral establece, que han sido fortalecidos por criterios determinados por el Instituto Nacional Electoral (INE), para su permanente actualización.
De entrada, una vez que se ha solicitado la credencial, la ciudadanía debe acreditar su personalidad con diversos documentos como lo son el acta de nacimiento o carta de naturalización, una identificación personal (pasaporte, cédula profesional, credenciales laborales, credenciales de derechohabientes, entre otros), comprobante de domicilio, entre los principales. Una vez obtenida su credencial, ésta tiene una vigencia de 10 años que deberá reponer por una nueva agotado ese plazo.
Para mantener actualizados los instrumentos registrales la ciudadanía debe revisar su credencial para votar para que, en su caso, pueda solicitar la corrección de datos; es importante que reporte el robo o extravío de su credencial para proceder a su respectiva reposición, y debe dar aviso al INE cuando cambia de domicilio para que pueda votar en una casilla en su nueva residencia.
Para ello, el INE instrumenta durante el año dos campañas de actualización: una permanente y otra denominada Campaña Anual Intensa de Actualización, esta última con solo tres meses de duración y en la que, entre otras características, el INE despliega una importante campaña de difusión para motivar a la ciudadanía a realizar los trámites antes descritos para lo que, adicionalmente, se instalan un mayor número de módulos de atención ciudadana.
Este procedimiento ha implicado la construcción de una importante y necesaria cultura cívica de la ciudadanía que se ha hecho responsable de tener vigente y actualizada su credencial.
Asimismo, el INE, con el apoyo de diversas dependencias del Estado sigue otra ruta para la actualización del padrón y los listados nominales para dar de baja, en su caso, a mujeres y hombres por las siguientes causas: pérdida de sus derechos civiles; pérdida de la ciudadanía, y defunción.
La actualización permanente del padrón y las listas nominales de personas electoras permite fortalecer nuestra democracia y le otorga a la ciudadanía el poder de decidir libremente con su voto por la persona candidata, partido político o coalición de su preferencia el rumbo de esta gran nación por los próximos años.