Tecnología con propósito: la visión CONALEP Chihuahua 2030
La retirada de Billot y el preludio de la liberación de Chihuahua... Un día como hoy 31 de enero, pero del año de 1866. Cuando el rigor del invierno todavía se dejaba sentir sobre la vastedad del norte mexicano, la ciudad de Chihuahua presenció un movimiento decisivo para el destino de la Segunda Intervención Francesa.
Ese día, el capitán francés Jean-Baptiste Billot (1828-1907), obligado por el debilitamiento progresivo del apoyo extranjero a Maximiliano y por la presión creciente de las fuerzas republicanas, desocupó la ciudad, retirando a sus tropas francesas y dejando en su lugar una guarnición alrededor de 500 mexicanos imperialistas encargados de sostener la plaza.
La retirada del contingente francés no fue interpretada como un simple relevo militar.
Para los habitantes de Chihuahua —acostumbrados a meses de vigilancia, hostilidad y temor—, este abandono representaba un síntoma claro de que la ocupación conservadora comenzaba a fracturarse. Incluso para los propios imperialistas, la ausencia de tropas europeas minaba la moral: el respaldo de Francia había sido la columna vertebral del proyecto monárquico.
El historiador Agustín Rivera, testigo cercano de su siglo y crítico profundo de la intervención, describe este periodo como uno en el que cada retirada francesa equivalía al colapso de un pilar del Imperio.
La partida de Billot, en ese sentido, anunciaba la inminente recuperación republicana.
Mientras la guarnición mexicana intentaba reorganizar la defensa, al norte del estado crecía la fuerza de la República. El coronel Luis Terrazas, comandante chihuahuense y uno de los principales militares de la causa liberal, ya preparaba la ofensiva que habría de cambiar el rumbo de la guerra en la región.
Desde Paso del Norte y mediante una compleja red de vínculos con las comunidades liberales de Aldama, Allende, Camargo y Rosales, las tropas republicanas avanzaban con rapidez y determinación.
Las fuentes históricas detallan que días antes de la gran ofensiva, los liberales ya habían logrado cortar rutas, obtener voluntarios y rodear estratégicamente la capital del estado.
La ciudad, por su parte, permanecía tensa. Sus edificios marcados por meses de ocupación, sus calles recorridas por soldados conservadores y su población expectante parecían sostener la respiración ante el avance inminente de los republicanos.
La Batalla del 25 de marzo de 1866: la consecuencia decisiva.La consecuencia directa de la retirada de Billot se hizo evidente menos de dos meses después.
Al amanecer del 25 de marzo de 1866, las fuerzas republicanas, al mando del coronel Luis Terrazas, atacaron Chihuahua. El combate inició alrededor de las nueve de la mañana y se extendió durante todo el día.
Según los registros militares, los republicanos rompieron el flanco izquierdo imperialista, desalojaron posiciones clave y redujeron la resistencia conservadora edificio por edificio.
Uno de los episodios más recordados ocurrió cuando la artillería liberal disparó contra la Catedral, donde se habían refugiado los defensores.
El estruendo de aquel impacto —que dañó una de sus campanas— terminó por quebrar la moral imperialista, precipitando su rendición. Para las once de la noche, la ciudad estaba completamente en manos republicanas; más de doscientos prisioneros y abundante material de guerra quedaron bajo control del ejército liberal.
La desocupación de la ciudad de Chihuahua por el capitán Billot, ocurrida aquel 31 de enero de 1866, no fue un hecho aislado: fue el anuncio del derrumbe del Imperio en el norte y el preludio de la liberación definitiva de la ciudad por las armas republicanas el 25 de marzo.
Como señala Agustín Rivera, la retirada francesa marcaba un debilitamiento irreversible del proyecto monárquico, y la victoria de Terrazas confirmó, con estruendo de fusilería y campanas rotas, que la República estaba destinada a resurgir…




