Mira lo que hacen
CHIHUAHUA, Chih., 10 de enero de 2025.- En la antesala del proceso electoral intermedio, en el que estarán en juego 17 gubernaturas, el Congreso de la Unión y una amplia gama de cargos locales, la oposición mexicana enfrenta un dilema que podría definir su viabilidad rumbo a 2026 y 2027: competir unida o fragmentarse.
Según refiere Político.mx: para hacer frente a la 4T, los partidos opositores requieren ir en alianza. Sin embargo, las decisiones políticas recientes apuntan en sentido contrario.
El primer foco de alerta lo encendió Acción Nacional ha dejado ver que romperá con el PRI una alianza que ambos partidos sostuvieron durante los últimos cuatro años.
La ruptura podría poner en riesgo bastiones clave como Chihuahua, donde la competencia sin un frente común favorecería al oficialismo. En el PAN, el cálculo parece priorizar la recomposición interna y la identidad partidista, aun a costa de debilitar su competitividad electoral en el corto plazo.
Del lado del tricolor, la postura es distinta. La dirigencia del ha reiterado que sería un error estratégico ir en solitario en 2027. Los números respaldan esa advertencia: estudios recientes revelan que el PRI registra a nivel nacional apenas entre 7 y 8% de intención de voto.
Con ese margen, competir sin aliados significaría, para muchos analistas, resignarse a un papel marginal en la contienda y perder capacidad de negociación política.
Movimiento Ciudadano completa el rompecabezas opositor con una postura ambigua. Fiel a su consigna de que “con el PRI ni a la esquina”, mantiene cerrada la puerta a una alianza nacional.
No obstante, ha dejado abierta la posibilidad de acuerdos locales, sobre todo en entidades como Nuevo León, donde los números no les favorecen si deciden ir en solitario.
Así, mientras las encuestas sugieren unidad, la oposición parece avanzar hacia un escenario de fragmentación, con decisiones que podrían costarle caro en la disputa por el poder en los próximos años.