Detienen conductores ebrios durante festejos patrios
MORELIA, Mich., 23 de febrero de 2025.- Desde la operación fallida para detener a Ovidio Guzmán, el famoso Culiacanazo, México no había vivido una movilización tan intensa por un golpe al crimen organizado como la del pasado domingo a raíz de la muerte de El Mencho.
En 2019, bajo la presión de las autoridades estadounidenses el Gobierno del -entonces presidente- Andrés Manuel López Obrador fraguó la detención de El Ratón, uno de los cuatro hijos de El Chapo Guzmán.
Ovidio Guzmán López fue ubicado por la Secretaría de la Defensa Nacional y detenido, pero aquella acción desató una violenta y sangrienta balacera en Culiacán, que terminó con fugas en el penal y una ciudad sitiada.
Luego de la detención de Ovidio, el grupo criminal sitió bases de operaciones del ejército y recurrió a la quema de vehículos. Pero con influencia en una sola entidad, no causó el efecto que tuvo Nemesio Oseguera Cervantes, cuyo grupo criminal incendió Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Ciudad de México, Nayarit y Guanajuato y otros seis estados del país.
El efecto de El Mencho no se había experimentado en el país por ningún otro golpe al crimen organizado por parte del Estado Mexicano.
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