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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis a 17 de 2026.-En las últimas semanas, el fenómeno therian (personas que se identifican parcial o totalmente con animales) se ha vuelto viral en plataformas como TikTok y Instagram, generando debates intensos entre jóvenes, familias y especialistas en salud mental.
Videos de adolescentes actuando como perros, gatos u otras especies han provocado tanto curiosidad como preocupación. Para comprender este fenómeno, el psicólogo clínico Damián Díaz, con enfoque cognitivo-conductual, compartió su análisis en entrevista para Quadratin.

El especialista aclara que la identificación therian no está reconocida como un trastorno en el manual diagnóstico DSM-5, por lo que no puede clasificarse formalmente como una enfermedad psicológica. Sin embargo, advierte que el fenómeno no debe trivializarse.
Desde la psicología clínica, Díaz explica que este tipo de identificación puede estar relacionada con carencias emocionales profundas y heridas originadas en la infancia, como el rechazo o el bullying.
Cuando una persona siente que no encaja en las múltiples identidades que hoy ofrece la sociedad, puede buscar un lugar donde se sienta segura. Para algunos jóvenes, ese refugio se convierte en la identidad therian”, señala. De acuerdo con el especialista, niños y adolescentes que han sufrido acoso escolar pueden desarrollar una herida de rechazo que, si no se trabaja, se transforma en sentimientos persistentes de inferioridad, aislamiento y dificultad para relacionarse.
En ese contexto, adoptar una identidad alternativa puede funcionar como un mecanismo de escape emocional. El psicólogo advierte que, en ciertos casos, la inmersión en este “papel” puede llevar a procesos de disociación, es decir, a desconectarse de la realidad para evadir experiencias dolorosas como violencia familiar, abandono o rechazo social. Aunque para algunos jóvenes la comunidad therian representa un espacio de seguridad, las consecuencias legales y sociales siguen aplicando en el mundo real. “Las conductas no dejan de ser humanas aunque la persona se identifique con un animal”, subraya Díaz. En casos de agresión o daño, la responsabilidad legal recae en la persona, no en la identidad adoptada. Esto, dice, tarde o temprano obliga a confrontar la realidad y replantear la forma de relacionarse con el entorno.
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