Advierten mayor riesgo de cáncer de esófago por bebidas muy calientes
CHIHUAHU, Chih., a 8 de septiembre del 2025.- Jessica Herrera ingresó al área de urgencias del Hospital General Regional No. 1 del IMSS Morelos el pasado 20 de agosto, aquejada por un intenso dolor abdominal. Tras realizarle estudios, los médicos determinaron que su vesícula estaba gravemente inflamada y llena de cálculos, en riesgo de reventarse. Le informaron que requería una cirugía urgente.
Sin embargo, lo que siguió fue una serie de cancelaciones inexplicables, largas esperas y falta de comunicación entre el personal médico, que prolongaron innecesariamente su sufrimiento.
“Estuve tres días en urgencias con mucho dolor. Me programaron la cirugía para el 27 de agosto a las 10 de la mañana, pero la cancelaron porque se complicó otra operación”, relata Jessica.
La intervención fue reprogramada para el 3 de septiembre, pero nuevamente se suspendió. Esta vez, el argumento fue que el banco de sangre no tenía prestaciones, a pesar de que sus donantes ya se habían presentado.
El último intento ocurrió el pasado 7 de septiembre a las 9 de la noche. Jessica fue informada que sería operada después de atender una urgencia. A las 2 de la mañana, un residente le comunicó que faltaba un aparato quirúrgico, por lo que tendría que esperar hasta la mañana siguiente.
“Hoy lunes a las 9 de la mañana solo me dijeron que no me bajarían a cirugía. Nadie me explica bien por qué. Se echan la bolita entre ellos”, denuncia la mujer.
HBM Noticias