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CHIHUAHUA, Chih., 12 de octubre de 2026. — Las mujeres adolescentes de Chihuahua presentan mayores síntomas de ansiedad y depresión en comparación con los hombres de su misma edad, situación que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los programas de prevención, acompañamiento psicológico y atención a la salud mental.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), mediante la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE), las mujeres jóvenes reportan mayores niveles de malestar emocional, particularmente durante una etapa de importantes transformaciones físicas, psicológicas y sociales.
En Chihuahua, esta problemática adquiere especial relevancia entre adolescentes de 12 a 17 años, quienes enfrentan presiones académicas, familiares y sociales que pueden afectar su bienestar emocional.
Los datos nacionales señalan que las mujeres registran mayores niveles de síntomas relacionados con ansiedad y depresión, una diferencia que también se refleja en las experiencias de las adolescentes.
Entre los factores que pueden contribuir al deterioro de la salud mental se encuentran las dificultades familiares, la violencia, el acoso escolar, la presión social, las expectativas personales y la exposición constante a contenidos digitales.
Especialistas destacan que la adolescencia representa una etapa fundamental para identificar oportunamente señales de alerta, como cambios repentinos de comportamiento, aislamiento, pérdida de interés en actividades habituales, alteraciones del sueño y sentimientos persistentes de tristeza o preocupación.
La salud mental debe atenderse desde las escuelas y las familias
Uno de los principales desafíos consiste en garantizar que las adolescentes encuentren espacios seguros para expresar sus emociones, recibir orientación y solicitar ayuda sin temor a ser juzgadas.
Las instituciones educativas desempeñan un papel fundamental en la detección temprana de problemas emocionales, mediante programas de orientación, acompañamiento psicológico y capacitación del personal docente.
De igual manera, la participación de madres, padres y tutores resulta indispensable para fortalecer la comunicación familiar, escuchar las preocupaciones de las jóvenes y reconocer oportunamente situaciones que requieren atención profesional.
La prevención también implica combatir los prejuicios relacionados con la atención psicológica, pues acudir con especialistas debe entenderse como una medida de cuidado y bienestar.
Un desafío de salud pública para Chihuahua
El incremento de la preocupación por la salud emocional adolescente plantea la necesidad de ampliar los servicios de atención psicológica, especialmente en comunidades donde existen mayores dificultades para acceder a profesionales especializados.
Asimismo, se requiere impulsar estrategias de prevención de la violencia, fortalecimiento de habilidades socioemocionales y promoción de ambientes escolares saludables.
La salud mental de las adolescentes no solamente influye en su bienestar presente, sino también en sus oportunidades educativas, relaciones familiares y desarrollo futuro.
Atender oportunamente los síntomas de ansiedad y depresión puede contribuir a prevenir complicaciones, reducir el abandono escolar y mejorar la calidad de vida de las nuevas generaciones.
Garantizar el bienestar emocional de niñas y adolescentes debe convertirse en una prioridad compartida entre autoridades, escuelas, familias y sociedad, para construir un Chihuahua con mayores oportunidades de desarrollo y una juventud emocionalmente saludable.




