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MADRID, España, 8 de octubre de 2026.– Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que se convirtió en símbolo de la lucha por el derecho a una vivienda digna en España, falleció este miércoles 7 de octubre, luego de permanecer hospitalizada durante dos semanas tras ser desalojada del departamento donde vivió durante más de siete décadas.
Su fallecimiento fue confirmado por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, organización que acompañó su defensa legal y encabezó movilizaciones para impedir que fuera expulsada de su hogar.
El caso de Maricarmen conmocionó a España después de que, el pasado 23 de septiembre, autoridades ejecutaran una orden judicial para desalojarla de su vivienda ubicada en el barrio de Retiro, en Madrid.
La mujer había habitado el inmueble desde 1956, bajo un antiguo contrato de arrendamiento que posteriormente fue objeto de una disputa judicial tras la adquisición de la propiedad por una empresa inmobiliaria.
A pesar de diversos intentos por impedir su expulsión, finalmente fue retirada de su domicilio y trasladada al Hospital Gregorio Marañón, donde permaneció internada hasta su fallecimiento.
Las imágenes de su desalojo provocaron una fuerte reacción social y movilizaciones en distintas ciudades españolas, particularmente en Madrid y Barcelona.
Miles de ciudadanos salieron a las calles para exigir protección a los inquilinos, regulación del mercado inmobiliario y medidas que garanticen el acceso a una vivienda digna.
Las protestas derivaron incluso en una acampada en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, desde donde organizaciones sociales reclamaron cambios legislativos para evitar desalojos de personas en situación vulnerable.
El impacto del caso trascendió el ámbito social y llegó hasta el escenario político nacional.
El Gobierno encabezado por Pedro Sánchez impulsó dos decretos relacionados con la protección de la vivienda, pero ambos fueron rechazados por el Congreso de los Diputados, en medio de una creciente confrontación parlamentaria.
La crisis contribuyó al anuncio de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre, colocando el problema habitacional entre los principales asuntos del debate público español.
Antes de su muerte, representantes legales y propietarios habían alcanzado un principio de acuerdo para permitir que Maricarmen regresara a su antiguo departamento bajo condiciones de arrendamiento similares a las anteriores.
Sin embargo, la mujer falleció antes de que pudiera formalizarse el acuerdo y concretarse su regreso.
Organizaciones defensoras del derecho a la vivienda lamentaron su muerte y anunciaron que mantendrán las movilizaciones para exigir mayores garantías legales frente a los desalojos.
El caso también impulsó la convocatoria de una huelga general por la vivienda para el próximo 11 de noviembre.
La historia de Maricarmen Abascal deja al descubierto una problemática que afecta a numerosos hogares españoles: el incremento de los alquileres, la presión inmobiliaria y las dificultades de amplios sectores de la población para conservar una vivienda.
Maricarmen murió sin recuperar su hogar, pero su historia permanece como símbolo de un movimiento social que exige que el acceso a una vivienda digna sea una garantía efectiva y no únicamente un derecho reconocido en las leyes.




