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MORELIA, Mich., 6 de julio de 2026.- Hubo un tiempo en que ver un partido de la Selección Mexicana era todo un acontecimiento. En muchos hogares no había televisión y quienes querían seguir el encuentro caminaban hasta la casa del vecino, de un familiar o del único comercio que tenía un aparato. En algunas comunidades incluso se cooperaba con unas monedas para que el dueño del televisor permitiera a todos disfrutar del partido.
La experiencia era completamente colectiva. Decenas de personas se reunían frente a una sola pantalla para celebrar un gol, lamentar una derrota o discutir cada jugada. El fútbol no solo se veía: se compartía.
Con el paso de los años llegaron la televisión a color, la transmisión por cable y la televisión satelital. Más tarde apareció el internet y, con él, una transformación que cambió para siempre la manera de consumir el deporte.
Hoy basta con sacar un teléfono celular del bolsillo para seguir un partido prácticamente desde cualquier lugar. Ya no es necesario esperar a llegar a casa ni reunirse frente a un televisor. Los aficionados pueden ver los encuentros en tiempo real desde el transporte público, una cafetería, la escuela o el trabajo, además de comentar cada jugada al instante en redes sociales.
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