SIN INVERSIÓN EN POLICÍAS, FISCALÍAS Y JUZGADOS NO HABRÁ SEGURIDAD NI JUSTICIA: RUBÉN MOREIRA
Dr. Omar Bazán Flores
Doctor en Economía
La inteligencia artificial está transformando la economía, la productividad y la manera en que nos comunicamos. Pero también está abriendo una nueva etapa de riesgos que no podemos minimizar: la creación de imágenes, audios y videos falsos cada vez más difíciles de identificar.
Que una parte importante de la población confíe en su capacidad para detectar contenido falso en internet puede parecer una buena noticia. Sin embargo, el verdadero problema comienza cuando esa confianza es mayor que nuestra capacidad real para verificar lo que vemos.
La inteligencia artificial generativa ha reducido de manera extraordinaria el costo de producir contenido digital. Hoy es posible fabricar en segundos una imagen convincente, imitar una voz, alterar un video o construir una historia falsa con apariencia de autenticidad.
Desde la economía, esto tiene implicaciones profundas.
La confianza es uno de los activos más importantes de cualquier sociedad. Sin confianza funcionan peor los mercados, se encarecen las transacciones, aumentan los fraudes y las personas toman decisiones con menor información.
Cuando ya no estamos seguros de si una imagen es real, si una voz pertenece realmente a una persona o si una noticia fue manipulada, aparece un nuevo costo económico: el costo de verificar.
Empresas, instituciones y ciudadanos tendrán que invertir cada vez más tiempo y recursos en confirmar información. Esto significa más controles, más sistemas de seguridad, mayor capacitación y nuevas herramientas tecnológicas.
También significa que los delitos digitales pueden alcanzar una escala mucho mayor.
Los ciberdelincuentes ya no necesitan grandes estructuras para intentar engañar a miles de personas. La inteligencia artificial puede multiplicar mensajes, personalizar fraudes, imitar identidades y aprovechar emociones como el miedo, la urgencia o la confianza.
El fraude digital puede convertirse así en una industria cada vez más sofisticada.
Por eso, la discusión sobre inteligencia artificial no debe limitarse al entusiasmo por sus capacidades. También debemos hablar de educación digital, regulación, protección de datos y responsabilidad de las plataformas.
México necesita avanzar en una cultura de verificación.
No basta con enseñar a utilizar tecnología. Debemos enseñar a cuestionarla.
Necesitamos formar ciudadanos capaces de identificar señales de alerta, revisar fuentes, confirmar información antes de compartirla y entender que una fotografía, un audio o un video ya no pueden considerarse automáticamente como evidencia.
Las empresas también tienen una responsabilidad importante. Bancos, comercios, plataformas digitales y prestadores de servicios deberán fortalecer sus sistemas de autenticación y prevención de fraudes.
La inteligencia artificial puede generar enormes beneficios económicos. Puede aumentar productividad, mejorar procesos, reducir costos y crear nuevas oportunidades de negocio. Pero esas ventajas solamente serán sostenibles si construimos al mismo tiempo mecanismos de confianza.
La tecnología no debe convertirse en una carrera donde la capacidad de engañar avance más rápido que nuestra capacidad para protegernos.
El reto no es detener la inteligencia artificial. Eso sería imposible y también equivocado.
El reto es desarrollar inteligencia humana suficiente para utilizarla con criterio.
En la nueva economía digital, saber distinguir entre lo verdadero y lo falso dejará de ser únicamente una habilidad informativa.
Será una competencia económica, social y ciudadana fundamental.
Dr. Omar Bazán Flores
Doctor en Economía




