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El organismo internacional advierte que millones de menores enfrentan condiciones que limitan su acceso a alimentación, salud, educación, agua potable y protección social.
CIUDAD DE MÉXICO, 26 de octubre de 2026.–
En México, aproximadamente 2.7 millones de niñas, niños y adolescentes viven en condiciones de pobreza extrema, una situación que representa uno de los principales desafíos sociales del país y evidencia la persistencia de desigualdades que afectan directamente el desarrollo de la infancia.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) difundió esta cifra mediante una publicación en sus redes sociales, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, conmemorado el 17 de octubre.
El organismo señaló que detrás de las estadísticas existen millones de historias de menores cuyos derechos fundamentales no están plenamente garantizados, particularmente en materia de alimentación, servicios médicos, educación, agua limpia, cuidados y protección social.
UNICEF México destacó que la pobreza no debe determinar las oportunidades de vida de las nuevas generaciones y subrayó que el acceso a los servicios esenciales constituye un derecho, no un privilegio.
La situación adquiere especial relevancia porque la pobreza extrema durante la infancia puede tener consecuencias a largo plazo, al limitar el desarrollo físico, emocional y educativo de quienes la padecen.
Además de las dificultades económicas de las familias, esta condición puede incrementar los riesgos de desnutrición, rezago escolar, abandono educativo y exclusión social, especialmente en comunidades rurales, indígenas y zonas de alta marginación.
El organismo internacional sostuvo que erradicar la pobreza extrema infantil es posible, siempre que las instituciones coloquen a niñas, niños y adolescentes en el centro de las decisiones gubernamentales y de la inversión pública.
De acuerdo con el informe de UNICEF sobre la situación de la niñez en México, correspondiente al periodo 2018-2025, la pobreza afecta al 38.7 por ciento de la población infantil y adolescente, equivalente a 14 millones de menores.
De ese universo, 2.7 millones se encuentran en pobreza extrema, lo que representa el 7.5 por ciento de la población de ese grupo de edad, según las cifras de 2024.
El diagnóstico también identifica una situación especialmente preocupante entre las comunidades indígenas, donde más de ocho de cada diez niñas, niños y adolescentes enfrentan condiciones de pobreza.
Otro dato relevante es la disminución de la proporción del gasto social destinada a la infancia, que pasó del 26.5 por ciento en 2018 al 15.8 por ciento en 2025, de acuerdo con UNICEF.
Ante este panorama, el organismo internacional plantea fortalecer la inversión pública en alimentación, educación, salud, agua potable y programas de protección social, con especial atención a las comunidades históricamente marginadas.
La advertencia de UNICEF coloca nuevamente en la agenda nacional la necesidad de garantizar condiciones de desarrollo para millones de menores, al considerar que combatir la pobreza infantil representa no solamente una obligación social, sino también una inversión indispensable para el futuro de México.




