La preparación técnica frente a la IA: formar para dirigirla, no para depender de ella
-Claudia viene a medir fuerzas en Juárez
-Maru, sin invitación y fuera de la fotografía
-Cruz y Andrea preparan la última batalla
-Bonilla pone a Morena contra la pared
-La soberanía cambia según quién autoriza
-El Poder Judicial deberá explicar sus millones
-Maru-Marco en el desfile
La visita de Claudia Sheinbaum a Ciudad Juárez dejó de ser solamente una gira para informar resultados de gobierno.
El encuentro del sábado en la Plaza de la Mexicanidad será la última gran medición política antes de que Morena defina a quien encabezará su proyecto para Chihuahua en 2027.
Los equipos de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez preparan sus estructuras. Los dos buscarán llenar el espacio, controlar la operación territorial y demostrar cercanía con la Presidenta.
En ese escenario, cada detalle contará: quién recibe a Claudia, quién camina junto a ella, quién ocupa los primeros lugares, quién moviliza más simpatizantes y quién logra aparecer en la fotografía principal.
No necesariamente será una señal definitiva, pero así será interpretada por los grupos morenistas.
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Lo que llamó la atención es que, hasta el cierre de ayer, el Gobierno del Estado no había recibido comunicación oficial sobre la visita presidencial.
Ni la gobernadora Maru Campos ni la Secretaría de Seguridad Pública Estatal conocían formalmente la agenda. Tampoco existía confirmación de alguna visita a la Plataforma Centinela.
Puede tratarse simplemente de una invitación retrasada. Pero en política las formas son parte del fondo.
Si Claudia visita Chihuahua sin reunirse con Maru, Morena intentará presentar el acto como una demostración de fuerza frente al Gobierno estatal. Si finalmente aparece la gobernadora, la fotografía servirá para mostrar una relación institucional por encima de la disputa electoral.
La decisión sobre quién entra y quién queda fuera del templete tendrá más lectura política que varios discursos.
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Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez saben que se aproxima la definición.
Los primeros nombramientos realizados por Morena en otros estados dejaron inconformes, protestas y amenazas de ruptura. Eso confirma que las encuestas no siempre cierran las heridas internas.
En Chihuahua, el problema será mayor.
Cruz tiene estructura territorial, experiencia electoral y una base política construida desde Ciudad Juárez. Andrea cuenta con presencia nacional, respaldo de grupos importantes de Morena y una campaña que buscó posicionarla en todo el estado.
La dirigencia debe decidir entre dos proyectos que llevan meses golpeándose.
Quien gane necesitará algo más que el nombramiento. Tendrá que incorporar al grupo derrotado, repartir posiciones y evitar que los inconformes trabajen solamente de palabra.
Y quien pierda deberá escoger entre la disciplina, la negociación o la ruptura.
Porque las candidaturas se entregan desde el centro, pero las elecciones se ganan con estructuras locales.
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Marco Bonilla aprovechó el ataque contra el helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal para llevar la discusión al terreno político.
Después de que Cuauhtémoc Estrada cuestionó que la agresión fuera clasificada como terrorismo, el alcalde respondió que quien niegue esa definición puede ser ignorante o estar vinculado con el crimen organizado.
Bonilla no dejó espacio para los matices.
El mensaje busca colocar a Morena a la defensiva en un tema que será central durante la campaña: la seguridad.
Sin embargo, una cosa es la condena pública y otra la clasificación jurídica. Corresponderá a la autoridad investigadora determinar si el ataque —en el que la aeronave recibió al menos 24 impactos— reunió los elementos legales del delito de terrorismo.
Políticamente, Bonilla ya consiguió lo que buscaba: obligar a Morena a explicar por qué discute el término antes de condenar con la misma contundencia el ataque.
El alcalde capitalino también envió una señal hacia el interior del PAN: está dispuesto a encabezar debates estatales y no limitarse a los asuntos municipales.
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El Senado autorizó la entrada de 139 elementos del Ejército de Estados Unidos para participar en actividades de adiestramiento en Santa Gertrudis, municipio de Saucillo.
Los militares llegarán armados y permanecerán en Chihuahua del 20 al 30 de septiembre.
La autorización es legal y fue aprobada por el Senado. No se trata de una operación en territorio estatal, sino de un ejercicio de capacitación acordado institucionalmente.
Pero políticamente resulta inevitable recordar que Morena cuestionó duramente al Gobierno de Chihuahua por permitir la participación de personal estadounidense en actividades de cooperación en materia de seguridad.
Ahora tendrá que explicar la diferencia.
Cuando la presencia extranjera es autorizada por el Gobierno federal, se llama cooperación. Cuando la coordinación parte del Gobierno estatal, se denuncia una posible violación a la soberanía.
Seguramente existen diferencias jurídicas y operativas. El problema para Morena será comunicarlas sin caer en contradicciones.
La soberanía no debería depender del partido que firma la autorización.
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Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia tendrá que explicar el crecimiento de su gasto en servicios personales.
Entre 2021 y 2024, los recursos destinados a nómina, compensaciones y prestaciones aumentaron cerca de 687 millones de pesos, equivalente a 39.34 por ciento.
El dato que más llamará la atención es que las remuneraciones adicionales y especiales superaron el gasto correspondiente a los sueldos base. Las compensaciones ordinarias alcanzaron más de 909 millones de pesos durante 2024.
El crecimiento presupuestal no demuestra, por sí mismo, una irregularidad. Pero sí obliga a rendir cuentas.
En los próximos días habrá que observar si el Congreso solicita información, si la Auditoría Superior profundiza en los rubros señalados y si el propio Poder Judicial ofrece una explicación antes de que el tema sea aprovechado electoralmente.
La autonomía protege las decisiones jurisdiccionales, pero no convierte el presupuesto en un asunto privado.
Mucho menos cuando la ciudadanía sigue esperando una justicia más rápida, accesible y eficiente.
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El de ayer tuvo un sabor distinto para Marco Bonilla. Fue su último desfile del 16 de septiembre como alcalde de Chihuahua.
Él mismo lo reconoció al terminar: tanto el Grito como el desfile fueron especiales porque cerraron sus celebraciones patrias al frente de la Capital y quedarán entre los recuerdos importantes de estos años.
Hasta ahí, hablamos de una esperada y natural nostalgia institucional.
Lo interesante es que, conociendo la ruta política que Bonilla ha comenzado a trazar para los próximos meses, aquello de “mi último desfile como alcalde” inevitablemente admite una segunda lectura.
Porque septiembre de 2027 todavía está bastante lejos y en política un año alcanza para muchas cosas.
Ayer le tocó acompañar a Maru Campos desde el lugar reservado para el presidente municipal. El próximo desfile patrio Marco seguramente volverá a verlo, lo interesante será descubrir desde dónde.




