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Especialistas advierten riesgos de manipulación, violencia, dependencia económica, fraude y explotación
CHIHUAHUA, Chih., 17 de septiembre de 2026.-
Las relaciones conocidas como sugar dating han cobrado mayor visibilidad en Chihuahua, principalmente a través de redes sociales y plataformas digitales que facilitan el contacto entre jóvenes y personas de mayor edad y capacidad económica.
En este tipo de vínculos, una persona ofrece dinero, regalos, viajes o apoyo financiero a cambio de compañía y, en algunos casos, encuentros íntimos. Quienes reciben estos beneficios son identificados como sugar babies, mientras que quienes aportan los recursos suelen ser llamados sugar daddies o sugar mommies.
Entre los factores que pueden influir en la participación se encuentran las dificultades económicas, la búsqueda de independencia financiera y el interés por acceder a un estilo de vida que, de otra manera, resultaría difícil alcanzar.
Aunque estas relaciones suelen presentarse como acuerdos voluntarios entre personas adultas, especialistas advierten que las diferencias de edad, experiencia y capacidad económica pueden generar desequilibrios de poder.
La dependencia financiera puede favorecer conductas de control, manipulación, presión sexual, violencia y afectaciones emocionales. Los riesgos aumentan cuando el contacto inicia mediante perfiles falsos o cuando se comparten fotografías, documentos, direcciones, información bancaria u otros datos personales.
Entre las posibles consecuencias se encuentran el fraude, la extorsión, el robo de identidad y la difusión de contenido íntimo sin consentimiento, además de situaciones que podrían derivar en explotación.
Por ello, especialistas recomiendan establecer límites claros, proteger la información personal, verificar la identidad de la otra persona y evitar encuentros iniciales en lugares privados. También sugieren informar a alguien de confianza sobre la ubicación y las condiciones de cualquier cita.
En caso de detectar conductas de amenaza, presión o violencia, se recomienda solicitar apoyo a las autoridades y a instituciones especializadas en atención psicológica, legal y de protección.
Las familias, señalaron, deben fortalecer la comunicación con adolescentes y jóvenes, así como generar espacios seguros para hablar sobre necesidades económicas y emocionales sin burlas, amenazas ni estigmatización.
Más allá de juzgar a quienes participan en estas dinámicas, el fenómeno requiere analizar las condiciones económicas, sociales y emocionales que pueden impulsarlas, además de ampliar las oportunidades educativas, laborales y de acompañamiento.
Hasta el momento, no existen estadísticas oficiales que permitan determinar cuántas personas participan en este tipo de relaciones en Chihuahua. Por ello, el fenómeno se describe como una práctica con mayor visibilidad, pero no como un crecimiento cuantificado.




