Agente de la SSPE sigue grave tras ataque a helicóptero en Coyame-Ojinaga
CHIHUAHUA, Chih. 21 de enero del 2026.- La tarde del lunes, la avenida Flores Magón, a la altura de la calle 58, se convirtió en escenario de una escena que mezcló riesgo, solidaridad y silencios incómodos. Un hombre en evidente estado de intoxicación comenzó a agredir con una cadena a los vehículos que circulaban por la zona, golpeando sin control en un punto de tránsito constante y rodeado de talleres mecánicos.
Uno de los conductores afectados, un ciudadano de alrededor de 60 años que se encontraba dentro de su camioneta, fue atacado directamente. Lejos de retirarse, descendió del vehículo y enfrentó al agresor. Logró someterlo para evitar que siguiera dañando a otros. Mientras sostenía la situación, a su alrededor se detuvieron motores y herramientas. Jóvenes y adultos observaron, algunos grabaron con el celular, pero ninguno intervino.
La solicitud de apoyo se realizó casi de inmediato. El tiempo transcurrió sin respuesta rápida. Pasaron más de 30 minutos, entre 30 y 35 según testigos, sin que arribara una unidad, pese a tratarse de una zona altamente transitada y con actividad comercial permanente. Durante ese lapso, el riesgo se mantuvo contenido únicamente por la acción del ciudadano.
Fue entonces cuando por el lugar transitaba el sargento Fierro, conocido como el Coman Fierro, elemento con más de 40 años de servicio en la policía municipal. Sin radio, sin arma y sin estar asignado a ese punto, decidió detenerse y auxiliar. Se sumó al control del agresor y solicitó nuevamente apoyo, actuando por convicción y experiencia.
Finalmente, una mujer policía acudió al sitio y brindó el respaldo necesario para hacerse cargo de la situación. El hecho cerró sin consecuencias mayores, pero dejó una imagen clara: la diferencia entre mirar y actuar, entre grabar y auxiliar, y la vocación de servicio que aún persiste frente a la indiferencia y a una respuesta policial que no fue inmediata.