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CHIHUAHUA, Chih., 5 de noviembre de 2026.— La producción de maíz blanco en Chihuahua alcanzaría apenas unas 20 mil toneladas este año, cantidad insuficiente frente a una demanda estimada de entre 30 mil y 50 mil toneladas para alimentar a las comunidades de la Sierra Tarahumara.
Jesús Emiliano García, dirigente de la Unión Campesina Democrática (UCD), explicó que la falta de precipitaciones durante etapas decisivas del cultivo afectó las cosechas. Cuando llegaron las lluvias, parte de las plantas ya había madurado y la humedad no permitió recuperar su rendimiento.
El problema también alcanza al maíz amarillo, cuya producción estatal se prevé por debajo del millón de toneladas, lejos de los volúmenes de hasta un millón y medio obtenidos en temporadas favorables.
En el caso del maíz blanco, destinado principalmente al consumo humano, García señaló que alrededor de 40 mil hectáreas se cultivan en pequeñas superficies de la región serrana. Una ausencia de lluvias de aproximadamente 20 días impidió que los sembradíos completaran su desarrollo en condiciones adecuadas.
Ante ese panorama, consideró necesario buscar alternativas para garantizar alimento a las familias y apoyar a los productores de la Alta Tarahumara, donde también se conservan variedades tradicionales del grano.
Estimó que en la zona de transición entre la sierra y la llanura podrían obtenerse entre siete mil y 10 mil toneladas para comercialización. Planteó que esa producción se aproveche prioritariamente para atender las necesidades de las comunidades serranas y fortalecer la economía local.
La menor disponibilidad de maíz amarillo también podría presionar los costos de la actividad pecuaria, debido a su uso en la elaboración de alimento para ganado y otras especies.
García advirtió que, aunque las precipitaciones recientes favorecieron algunos cultivos y permitieron una recuperación parcial de los pastizales, su llegada tardía dejó pérdidas que ya no pudieron revertirse.




