Revisan necesidades de salud de familias de Janos
MORELIA, Mich., 5 de marzo del 2026.- Cada 4 de marzo, en el Día Mundial contra la Obesidad impulsado por la World Obesity Federation, México aparece con frecuencia en la conversación global por sus altas cifras de sobrepeso y obesidad. Sin embargo, el país también es referente por una de las políticas más estrictas y observadas en América Latina: el etiquetado frontal de advertencia con sellos negros.
Desde octubre de 2020, los productos con exceso de azúcares, calorías, sodio o grasas saturadas deben portar advertencias visibles en la parte frontal del empaque. La medida fue impulsada por la Secretaría de Salud y respaldada técnicamente por el Instituto Nacional de Salud Pública. La lógica fue sencilla: que cualquier persona pueda entender en segundos si un producto tiene exceso de ingredientes críticos, sin necesidad de interpretar tablas nutricionales complejas.
¿Ha funcionado? Evaluaciones realizadas por el Instituto Nacional de Salud Pública y publicadas en los primeros años tras su implementación muestran cambios relevantes. Estudios de compra reportaron una disminución en la adquisición de bebidas azucaradas y cereales con alto contenido calórico en el primer año. Además, encuestas nacionales indicaron que una mayoría de consumidores identifica y comprende los sellos, particularmente en zonas urbanas.
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