Balean a joven en cantina del Reliz; llega por sus propios medios al hospital
CIUDAD DE MÉXICO, 26 de octubre de 2026.–
Ante el creciente riesgo de que niñas, niños y adolescentes sean incorporados a organizaciones delictivas, la Iglesia católica mexicana hizo un llamado urgente a las autoridades, instituciones educativas y familias para fortalecer las acciones de prevención y evitar que la delincuencia aproveche las condiciones de vulnerabilidad de la juventud.
La Arquidiócesis Primada de México advirtió que las estrategias de protección deben comenzar mucho antes de que los menores establezcan contacto con grupos criminales, mediante oportunidades educativas, acompañamiento familiar, atención emocional y entornos comunitarios seguros.
El pronunciamiento retoma una investigación del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana que documenta la gravedad de la violencia contra la población infantil y adolescente.
De acuerdo con los datos presentados, durante 2024 un total de 1,338 niñas, niños y adolescentes murieron por agresiones en México, mientras que 7,941 menores reportados como desaparecidos entre 2019 y 2024 continuaban sin ser localizados al 5 de septiembre de 2025.
La institución religiosa señaló que el reclutamiento no siempre comienza mediante amenazas directas. En numerosos casos, las organizaciones criminales recurren a falsas oportunidades laborales, relaciones de confianza, promesas económicas y mecanismos de manipulación para acercarse a los menores.
También advirtió sobre el papel de las plataformas digitales, donde los grupos delictivos pueden establecer contacto con adolescentes y aprovechar sus aspiraciones personales, necesidades económicas o deseos de pertenencia.
Uno de los aspectos destacados es que permanecer dentro del sistema escolar o contar con la presencia de los padres no elimina por completo el riesgo de reclutamiento.
Por ello, la Iglesia consideró indispensable fortalecer los mecanismos de detección temprana, particularmente cuando se presentan ausencias escolares injustificadas, cambios de comportamiento, amenazas o acercamientos sospechosos.
El planteamiento incluye cuatro líneas de intervención: conocer las formas de captación utilizadas por la delincuencia, fortalecer la prevención familiar y comunitaria, combatir el reclutamiento mediante plataformas digitales y brindar atención integral a quienes ya fueron incorporados a organizaciones criminales.
Asimismo, destacó que los menores reclutados deben recibir protección y acompañamiento para reconstruir sus proyectos de vida, reconociendo las circunstancias de violencia y coerción que pudieron enfrentar.
La advertencia adquiere especial importancia para entidades como Chihuahua, donde las estrategias de seguridad y prevención social requieren incorporar acciones dirigidas a proteger a estudiantes y jóvenes en comunidades expuestas a la violencia.
La Arquidiócesis insistió en que la responsabilidad no corresponde exclusivamente a las autoridades de seguridad, sino también a escuelas, familias, organizaciones civiles y comunidades, que deben generar alternativas educativas, deportivas, culturales y laborales.
Finalmente, el llamado de la Iglesia católica plantea que la prevención debe convertirse en una prioridad nacional, con políticas capaces de anticiparse a los mecanismos de captación utilizados por los grupos criminales.
El objetivo central es impedir que la delincuencia se convierta en una alternativa de pertenencia, protección o ingreso económico para miles de adolescentes mexicanos.




