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Comunidades originarias de la Sierra Tarahumara enfrentan dificultades para pagar vivienda, alimentar a sus hijos y acceder a servicios básicos, mientras persiste el temor de regresar a sus lugares de origen.
Chihuahua, Chih., 17 de octubre de 2026.— Familias indígenas desplazadas por la violencia en la Sierra Tarahumara enfrentan una difícil situación económica y social en ciudades como Chihuahua y Cuauhtémoc, donde buscan reconstruir sus vidas después de abandonar sus comunidades ante las amenazas de grupos delictivos.
Entre las principales dificultades que enfrentan se encuentran la falta de empleo, los elevados costos de vivienda, la alimentación de sus hijos y las limitaciones para acceder a servicios de salud y educación.
Durante la segunda sesión de los Diálogos de Resistencia sobre la Construcción de Paz, realizada en el Centro de Desarrollo Integral de Chihuahua, integrantes de comunidades indígenas compartieron testimonios sobre las condiciones que enfrentan después de abandonar sus hogares.
Las familias señalaron que el desplazamiento forzado no solamente implica perder una vivienda, sino también dejar atrás sus tierras, animales, cultivos, tradiciones y formas de organización comunitaria.
Huyen de la violencia y enfrentan nuevas dificultades
Los testimonios expuestos durante el encuentro reflejan el impacto que ha tenido la inseguridad en distintas comunidades de la Sierra Tarahumara.
Algunas familias explicaron que tuvieron que abandonar sus hogares de manera repentina, dejando pertenencias, herramientas de trabajo y medios de subsistencia.
Una vez instaladas en las ciudades, enfrentan dificultades para encontrar empleos estables y obtener ingresos suficientes para cubrir sus necesidades.
También señalaron que el acceso a la vivienda representa uno de los mayores problemas, debido a que muchas familias carecen de recursos para pagar una renta y cubrir simultáneamente los gastos de alimentación, transporte y educación.
Niños y mujeres, entre los más afectados
El desplazamiento también genera consecuencias importantes para niñas, niños y adolescentes, quienes deben adaptarse a nuevas escuelas, entornos urbanos y condiciones de vida diferentes a las de sus comunidades.
Las familias manifestaron preocupación por la continuidad educativa de sus hijos y por las dificultades que enfrentan para acceder a servicios médicos.
En el caso de las mujeres indígenas, la situación puede resultar especialmente compleja debido a las responsabilidades de cuidado familiar y las limitadas oportunidades laborales.
Temen regresar a sus comunidades
Uno de los aspectos más preocupantes es el temor que persiste entre las familias desplazadas ante la posibilidad de regresar a sus lugares de origen.
Los participantes señalaron que, mientras no existan condiciones de seguridad, el retorno representa un riesgo para su integridad.
Además, advirtieron que el abandono prolongado de las comunidades puede provocar la pérdida de sus formas tradicionales de organización, así como de conocimientos relacionados con la agricultura, la medicina tradicional y el cuidado del territorio.
Para los pueblos originarios, el desplazamiento significa también una ruptura con sus raíces culturales y espirituales.
Piden atención integral y condiciones de seguridad
Durante el encuentro se destacó la necesidad de fortalecer los mecanismos de atención a las personas desplazadas, mediante programas de vivienda, alimentación, salud, educación y oportunidades de empleo.
Asimismo, se planteó la importancia de garantizar condiciones de seguridad que permitan a las familias decidir libremente si desean regresar a sus comunidades.
Los testimonios evidenciaron que el desplazamiento forzado continúa siendo uno de los principales desafíos humanitarios de Chihuahua, especialmente en las regiones serranas afectadas por la violencia.
La problemática requiere una respuesta coordinada de las autoridades y organizaciones sociales para proteger los derechos de las comunidades indígenas y garantizar condiciones dignas de vida.
Para cientos de familias que abandonaron la Sierra Tarahumara, recuperar la tranquilidad no significa solamente encontrar un lugar donde vivir, sino tener la posibilidad de reconstruir sus proyectos de vida sin miedo y con acceso a sus derechos fundamentales.




