UNAM y Anáhuac concentran formación de consejeros en empresas de Carlos Slim
21 de septiembre de 2026.-
Por Dr. Omar Bazán Flores
Director General Estatal de CONALEP Chihuahua
La inteligencia artificial está transformando la educación, la industria, el empleo y prácticamente todos los ámbitos de la vida social. Su avance ofrece oportunidades extraordinarias, pero también plantea interrogantes sobre la privacidad, la igualdad, la transparencia y el control de las decisiones automatizadas.
La reciente reflexión de la Iglesia católica mexicana coloca en el centro una advertencia que debemos escuchar: no podemos entregar a las máquinas nuestra capacidad de discernir, asumir responsabilidades y decidir nuestro futuro.
La inteligencia artificial puede procesar enormes cantidades de información, detectar patrones, generar contenidos y apoyar la solución de problemas complejos. Sin embargo, no posee conciencia, sensibilidad social ni responsabilidad moral. Esas capacidades corresponden a las personas y deben permanecer siempre bajo conducción humana.
Desde la Visión CONALEP 2030 sostenemos un principio fundamental: la inteligencia artificial amplía capacidades, pero no sustituye el razonamiento humano.
Por eso, formar a las nuevas generaciones para utilizar estas tecnologías no consiste solamente en enseñarles a operar plataformas o redactar instrucciones para un sistema. Significa desarrollar pensamiento crítico, creatividad, ética, responsabilidad y capacidad para verificar la información que reciben.
La educación técnica tiene una responsabilidad particular. Nuestros estudiantes se incorporarán a industrias donde los algoritmos, los robots colaborativos, los sistemas automatizados y el análisis de datos participarán cada vez más en los procesos productivos. Necesitamos prepararlos para utilizar estas herramientas, pero también para comprender sus límites, identificar riesgos y tomar decisiones propias.
La Visión CONALEP 2030 plantea integrar la inteligencia artificial en las 26 carreras técnicas mediante aulas digitales, laboratorios inteligentes, simuladores, robótica, ciencia de datos, microcredenciales, certificaciones internacionales y una mayor vinculación con la industria.
Esta transformación tecnológica debe acompañarse de una formación profundamente humana. No tendría sentido contar con planteles más modernos si nuestros jóvenes perdieran autonomía, sensibilidad o capacidad de reflexión. Tampoco sería aceptable utilizar algoritmos que reproduzcan prejuicios, invadan la privacidad o determinen el futuro de un estudiante sin transparencia y sin posibilidad de revisión.
Regular la inteligencia artificial no significa detener la innovación. Significa establecer reglas claras para que su desarrollo respete los derechos humanos y permanezca al servicio de la sociedad.
Necesitamos criterios para proteger los datos personales, evitar la discriminación algorítmica, identificar contenidos creados artificialmente y garantizar que las decisiones relevantes cuenten con supervisión humana. También debemos definir responsabilidades cuando un sistema cause daños, entregue información falsa o sea utilizado para manipular a las personas.
En la educación, esta regulación debe proteger especialmente a niñas, niños y adolescentes. Las plataformas que recopilan información académica, biométrica o socioemocional deben operar con protocolos estrictos de seguridad, consentimiento y privacidad. La innovación nunca puede justificar la exposición de información sensible.
Al mismo tiempo, debemos evitar que el temor paralice el desarrollo tecnológico. México necesita formar talento capaz de participar en la nueva economía digital, impulsar la investigación y crear soluciones propias. Si únicamente consumimos tecnología diseñada en otros países, también estaremos entregando parte de nuestra soberanía educativa, productiva y cognitiva.
El desafío consiste en innovar con responsabilidad.
CONALEP Chihuahua avanza hacia un modelo en el que la tecnología fortalezca el aprendizaje, facilite la inclusión, personalice los apoyos académicos y prepare a los estudiantes para los empleos del futuro. Pero ninguna herramienta sustituirá la presencia del docente, el acompañamiento familiar, la convivencia escolar ni la capacidad humana de comprender al otro.
La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas, pero corresponde a las personas formular las preguntas importantes. Puede recomendar caminos, pero no debe decidir por nosotros. Puede acelerar procesos, pero no determinar el sentido de nuestra vida.
CONALEP 2030 representa una apuesta por la tecnología con propósito, por la innovación con responsabilidad y por una educación técnica que coloque a la persona en el centro.
El futuro no debe quedar en manos de los algoritmos. Debe construirse con inteligencia, ética y liderazgo humano.




