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MONTERREY, Nuevo León, 29 de octubre de 2026.— La industria mexicana descartó que las negociaciones comerciales con Estados Unidos puedan traducirse en la eliminación inmediata de todos los aranceles, al considerar que el escenario político estadounidense obliga a buscar acuerdos graduales que reduzcan las afectaciones a las exportaciones nacionales.
Durante el Congreso Nacional de Comercio Exterior Mexicano, Alejandro Malagón, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), señaló que el sector productivo mantiene expectativas sobre las gestiones del Gobierno de México para mejorar las condiciones comerciales con su principal socio económico.
El dirigente empresarial reconoció que regresar a un esquema de aranceles cero sería favorable para la industria, aunque consideró poco realista esperar ese resultado en las actuales circunstancias.
Entre los sectores más afectados se encuentran el automotriz, el aluminio y las autopartes, actividades estratégicas para la economía mexicana y particularmente relevantes para estados exportadores como Chihuahua.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido conversaciones con autoridades estadounidenses para buscar acuerdos que permitan reducir las barreras comerciales y preservar la competitividad de las empresas mexicanas.
Sin embargo, representantes industriales consideran que las condiciones políticas en Estados Unidos complican la posibilidad de alcanzar acuerdos inmediatos.
Uno de los factores señalados es el proceso electoral estadounidense del próximo 3 de noviembre, que podría influir en las decisiones comerciales y en la capacidad de negociación del Gobierno de Washington.
Para Chihuahua, el resultado de estas conversaciones tiene especial importancia, debido a su concentración de empresas manufactureras vinculadas con la industria automotriz, electrónica, metalmecánica y de exportación.
En Ciudad Juárez, la incertidumbre arancelaria puede influir en los costos de producción, las decisiones de inversión y la integración de las cadenas de suministro con empresas establecidas en Texas y otros estados estadounidenses.
Los representantes empresariales insistieron en que México debe mantener una posición firme durante las negociaciones, evitando aceptar condiciones que reduzcan la competitividad nacional frente a otros países.
También señalaron que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continúa siendo un instrumento fundamental para proteger la integración productiva de América del Norte.
La preocupación industrial no se limita a los aranceles actuales, sino que incluye la incertidumbre sobre futuras decisiones comerciales, nuevas restricciones y posibles modificaciones a las reglas que regulan el intercambio regional.
El principal desafío será conseguir acuerdos que reduzcan los costos comerciales sin comprometer la inversión, el empleo y la capacidad exportadora de México.
Para Chihuahua, mantener condiciones competitivas en el mercado estadounidense será determinante para sostener el dinamismo de su industria manufacturera y aprovechar las oportunidades de inversión vinculadas con la relocalización de empresas.