Comunidades indígenas denuncian afectaciones por Parque Barrancas del Cobre; Gobierno de Chihuahua rechaza violaciones a derechos humanos
Familias indígenas demandan espacios seguros para sus hijos mientras trabajan en el campo. La tragedia de una menor de tres años reaviva los cuestionamientos sobre las condiciones laborales y la atención institucional.
CAMARGO, Chih., 01 de noviembre de 2026.—
La muerte de una niña de tres años, atropellada en una zona agrícola de Camargo, provocó un llamado urgente para establecer guarderías y centros de atención infantil destinados a hijos de jornaleros, quienes frecuentemente acompañan a sus padres durante extensas jornadas de trabajo.
La pequeña Yaritza Pastrana Galaviz, integrante de una familia originaria de Guerrero que laboraba en la cosecha de tomatillo, perdió la vida después de sufrir un atropellamiento en las inmediaciones del rancho La Liebre.
La tragedia evidenció las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan cientos de familias trabajadoras que llegan temporalmente a los campos agrícolas del centro-sur de Chihuahua.
Celia Medina Cruz, representante de la comunidad indígena en Camargo, señaló que numerosas madres y padres comienzan sus actividades desde las cuatro o cinco de la mañana, sin contar con instalaciones donde puedan dejar a sus hijos bajo cuidado profesional.
Explicó que anteriormente existía un espacio de atención infantil, pero actualmente funciona principalmente como centro educativo, sin responder a las necesidades de horarios de las familias jornaleras.
La representante solicitó habilitar una guardería con horarios amplios, personal capacitado y condiciones adecuadas para recibir a menores mientras sus padres trabajan.
También informó que el presidente municipal brindó apoyo económico a la familia de la niña fallecida para cubrir gastos funerarios.
La muerte de Yaritza plantea la necesidad de revisar las obligaciones de empleadores y autoridades en materia de seguridad infantil, protección social y condiciones laborales de los trabajadores agrícolas.
Las familias jornaleras constituyen una parte fundamental de la producción agroalimentaria regional, pero muchas enfrentan carencias de vivienda, servicios médicos, transporte y atención para sus hijos.
El llamado es a que autoridades estatales, municipales y productores agrícolas coordinen soluciones permanentes.
La protección de la infancia jornalera no debe depender de que ocurra otra tragedia. Garantizar espacios seguros para niñas y niños representa una obligación social que requiere atención inmediata.




