Morena acusa al PRI y PAN de proteger estructura del INE; exige investigar presunta corrupción electoral
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Ariadna intenta trasladar los negativos de Alito hacia Maru
La reacción de Ariadna Montiel al encuentro entre Maru Campos y Alejandro Moreno tuvo un objetivo claro: utilizar el desgaste nacional de Alito para intentar colocárselo políticamente a la gobernadora.
La dirigente de Morena no discutió el contenido del informe legislativo ni esperó que existiera un acuerdo electoral. Eligió calificativos como “traidores” e “hipócritas” para presentar la reunión como evidencia de un pacto contrario a los ciudadanos.
La estrategia tiene lógica electoral. Alito aparece entre los dirigentes nacionales con mayores niveles de rechazo. Si Morena consigue asociar permanentemente su imagen con Maru, buscará convertir cada acercamiento con el PRI en un costo para el PAN.
Pero la intensidad de la respuesta produjo un efecto adicional: convirtió una imagen estatal en un asunto nacional y reconoció a Maru como la figura alrededor de la cual puede organizarse la oposición en Chihuahua.
Alito obtuvo una exposición que difícilmente habría conseguido únicamente con su visita. Maru quedó colocada en el centro del debate político con la dirigencia nacional de Morena.
La gobernadora no necesita responder con una nueva cadena de calificativos. Su mejor estrategia consiste en evitar que Ariadna imponga el terreno de la discusión y llevar el debate hacia resultados, presupuesto, seguridad, salud e infraestructura.
Maru puede mantener comunicación con distintas fuerzas, pero deberá impedir que los negativos nacionales de Alito terminen formando parte de la identidad del proyecto chihuahuense.
La autorización partidista puede venir de las dirigencias nacionales. La conducción, las candidaturas y el mensaje electoral deben construirse en Chihuahua.
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Marco Bonilla: una pausa que pone a prueba la solidez de su equipo
Marco Bonilla suspendió temporalmente sus recorridos después de que una gripe, una infección de oído y el intenso ritmo de trabajo de las últimas semanas le provocaran una parálisis facial parcial.
El exalcalde informó personalmente sobre su condición, las dificultades para hablar, cerrar uno de sus ojos y utilizar pantallas, además de las indicaciones médicas que deberá cumplir.
La comunicación directa evitó especulaciones y mostró una dimensión humana que muchas veces queda escondida detrás de las agendas políticas.
Bonilla venía acumulando recorridos por Juárez, Cuauhtémoc, la región centro-sur y otros municipios, con reuniones entre productores, empresarios, mujeres y organizaciones sociales.
La pausa representa también una prueba para su estructura.
Un proyecto estatal no puede detenerse cuando su principal figura necesita reposo. El equipo debe conservar contacto con las regiones visitadas, procesar las propuestas recibidas y dar seguimiento a los compromisos asumidos.
Bonilla necesita recuperarse sin acelerar su regreso. Su organización tiene ahora la oportunidad de demostrar que alrededor de su figura existe un proyecto capaz de trabajar, escuchar y mantener presencia aun cuando él se encuentre temporalmente fuera de actividad.
Las reuniones se pueden reprogramar. La salud no debe someterse al calendario político.
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Buen evento de Cruz, pero faltaron quienes deben respaldarlo
Cruz Pérez Cuéllar encabezó dos buenas asambleas en Ciudad Juárez. Hubo militancia, organización y una convocatoria que confirmó su capacidad para activar estructuras en la frontera.
La lectura más interesante estuvo en la composición del evento.
Cruz apareció abrazando a la hija de la fallecida dirigente histórica del PRI juarense conocida como “La Pechocha”. La imagen no acredita una incorporación formal, pero muestra cercanía con una familia identificada durante años con la operación territorial priista.
Las redes políticas de Ciudad Juárez no desaparecen: cambian de generación, de partido y de proyecto.
Cruz está incorporando piezas que el PRI ha dejado sueltas. Esa capacidad para relacionarse con cuadros provenientes de distintas fuerzas constituye una de sus principales fortalezas.
Sin embargo, en las asambleas no estuvieron Andrea Chávez ni Brighite Granados.
La ausencia ya no puede explicarse solamente por agendas diferentes. Ha transcurrido más de un mes desde la definición estatal y todavía no existe un encuentro capaz de demostrar que los principales grupos de Morena trabajan en una misma dirección.
El problema dejó de ser fotográfico y comenzó a ser operativo.
¿Participará la estructura de Andrea en el proyecto estatal? ¿La dirigencia encabezada por Brighite intervendrá en la organización? ¿Quién coordinará las decisiones políticas en Ciudad Juárez?
Cruz ganó la coordinación y puede organizar eventos sin ellas. Lo que debe acreditar ahora es que puede integrar a quienes participaron en la competencia interna.
El evento fue positivo. La unidad todavía necesita decisiones.
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Chihuahua y Juárez: dos ciudades frente al desafío del agua
El fin de semana mostró dos problemas hídricos completamente distintos.
En Chihuahua capital, el Gobierno Municipal y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento suspendieron temporalmente la operación del acueducto El Sauz para realizar las conexiones requeridas por la construcción de la gaza de Teófilo Borunda y Periférico de la Juventud.
La intervención era delicada. El acueducto conduce alrededor de 900 litros por segundo y abastece a más de 240 colonias del sur y poniente.
Las maniobras incluyeron la conexión de un tramo de 500 metros de tubería, el reemplazo de una válvula de 36 pulgadas y la instalación de tecnología que permitirá controlar el flujo y aislar secciones durante futuras reparaciones.
Los trabajos terminaron alrededor de las 2:00 de la madrugada del sábado, antes del plazo previsto. Aunque 244 colonias formaban parte del operativo preventivo, únicamente alrededor del 10 por ciento presentó baja presión o una interrupción temporal.
Las reservas de los tanques, el aviso anticipado y la reducción del consumo por parte de las familias evitaron un desabasto generalizado. El servicio quedó restablecido durante el domingo.
La operación deja una lección positiva: cuando una intervención se programa, se comunica con tiempo y cuenta con reservas, es posible modernizar infraestructura estratégica sin paralizar una ciudad.
En Ciudad Juárez ocurrió lo contrario. El problema no fue hacer llegar agua a las viviendas, sino sacarla de calles y hogares.
Las lluvias provocaron 207 incidentes: 91 inundaciones, 33 rescates y 24 encharcamientos o desbordamientos. En la avenida de las Torres se extrajeron más de cinco millones de litros durante 18 horas.
El alcalde Héctor Ortiz anunció una obra pluvial de entre 15 y 16 millones de pesos para Teófilo Borunda y Paseo de la Victoria, además de gestiones ante Conagua y organismos binacionales.
La intervención es necesaria, aunque el rezago abarca una parte mucho mayor de la ciudad.
Chihuahua capital mostró que la planeación reduce afectaciones. Juárez confirmó que la falta de infraestructura pluvial convierte una tormenta intensa en emergencia urbana.
Una ciudad necesita garantizar que el agua llegue a las casas. La otra debe evitar que el agua entre en ellas.
En ambos casos, la solución exige inversión, mantenimiento, información y coordinación institucional.
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La dirigencia priista vigila afuera y descuida su casa
La dirigencia estatal del PRI mantiene atención sobre los movimientos de sus adversarios y presenta denuncias ante las autoridades electorales.
Investigar el origen de la propaganda y exigir el cumplimiento de la ley es legítimo. El procedimiento promovido contra los espectaculares de Cruz Pérez Cuéllar puede ayudar a conocer contratos, permisos, empresas involucradas y mecanismos de pago.
El problema aparece cuando esa actividad ocupa más espacio que la atención a la propia militancia.
Mientras el partido observa la paja en el ojo ajeno, en sus municipios crecen los reclamos por falta de acompañamiento, atención y gestión.
Hay dirigentes locales que no encuentran respuesta, militantes que se sienten relegados y cuadros históricos que comienzan a buscar espacios en otros proyectos.
La prioridad del PRI debería estar en su casa.
Antes de disputar posiciones dentro de una alianza, necesita escuchar a sus comités municipales, atender las peticiones de sus representantes populares y recuperar a quienes se alejaron por falta de respaldo.
Una denuncia puede colocar a un adversario bajo revisión. No reconstruye un comité, no recupera un liderazgo ni moviliza una casilla.
Cada militante que renuncia debilita la posición del PRI frente al PAN. Cada cuadro priista que aparece junto a Cruz fortalece al mismo proyecto que el partido busca contener jurídicamente.
La dirigencia puede vigilar a sus adversarios, pero no debe olvidar que su principal responsabilidad consiste en cuidar al PRI.
Si continúa concentrada en lo que hacen los demás y deja sin respuesta a su propia gente, llegará a la negociación de 2027 con expedientes bajo el brazo, pero con menos militantes para defender sus candidaturas.
Lo fundamental sigue siendo la militancia: escuchar sus reclamos, acompañar sus gestiones y reconocer su trabajo.
Sin ella, las siglas permanecen, pero el partido se vacía.
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El fin de semana dejó tareas diferentes para cada proyecto.
Maru deberá evitar que Morena le transfiera los negativos de Alito. El equipo de Marco tendrá que sostener su trabajo mientras él se recupera. Cruz deberá transformar convocatoria en integración interna.
Chihuahua y Juárez tendrán que convertir sus distintos problemas de agua en políticas permanentes de infraestructura.
Y la dirigencia del PRI deberá recordar que un partido puede defenderse ante las autoridades electorales, pero solamente se fortalece atendiendo a su militancia.
La competencia de 2027 ha entrado en una etapa más exigente: menos señales aisladas y mayor capacidad para organizar, responder y conservar confianza.




